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CIVILIZACIONES INTERIORES

En las inmensas grutas que existen por debajo del manto de magma ígneo, se construyeron extensas redes de iluminación artificial, en unos casos ionizando las moléculas del aire para volverlas luminosas y en otros creando un núcleos luminosos parecidos a soles, como inmensas lámparas esféricas suspendidas con las que se consiguió cultivar abundantes alimentos, de forma que hasta el día de hoy, la agricultura hidropónica, estimulada con luz artificial, abastece más del 80% de los alimentos necesarios para satisfacer las necesidades de estas poblaciones vegetarianas del subsuelo.

Al final, se conformó una tierra utópica de belleza y luz que, desconocida para la mayoría de la raza humana, existe realmente en la realidad física contemporánea de este planeta. En las profundas cavidades interiores de Nungimecha existen civilizaciones muy activas y pujantes de seres altamente evolucionados, protegidos de las alteraciones geofísicas y de los torbellinos que han barrido vuestro mundo superficial durante tantos millones de años, algunas de estas civilizaciones no sólo sobrevivieron a la última gran glaciación, sino que crearon mundos impresionantes en el útero de la Madre Tierra, una tierra de vibración estable, con siete grandes sedes principales y otras secundarias y que se distinguen por un determinado signo de actuación; así Shamballah –o Shasvalk, presidida por Yersx- es un centro místico universal de primer orden, el Reino de Agharti –en realidad llamado Avaxhi y cuyo regente es Xhgel- es una unidad de mejora de la raza planetaria autóctona; Shangri-La –llamada Shanzag y regentado por Nhexra- es un centro de investigación sobre las relaciones intergalácticas; El Dorado –llamado en realidad Synxuski y comandado por Husxtu-, es una estación o centro técnico para la investigación sobre vehículos de desplazamiento espacial; Pxorugi, -regentado por Ziuxh-, es un centro regulador del equilibrio de la esfera. Axhanna, bajo Nigeria, gran centro de investigación sobre la biología de los lechos marinos.

 











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LA ALIMENTACIÓN EN EL FUTURO

Algunos de los alimentos que se utilizarán en los tiempos que están por venir, ni siquiera se conocen hoy en día, aunque han estado ahí desde siempre; a medida que se perfeccionen los cuerpos físicos de los seres se irán modificando los hábitos alimentarios y los compuestos nutricionales para dar paso a un concepto nuevo en el que se creará una nueva cultura de consumo.

La tendencia se centrará en una única ingestión diaria, acompañada de la absorción de otro tipo de nutrientes externos de naturaleza energética y luminosa. En general, toda la alimentación estará basada en el consumo de vegetales (frutas, frutos y granos) solares –los que brotan hacia el sol- compensados con otros de tipo lunar –los que crecen hacia la tierra- y muy especialmente en los alimentos que proceden de los mares, en concreto del plancton marino, verdadera despensa de la humanidad del futuro. El nuevo nivel evolutivo alcanzado traerá consigo la erradicación definitiva de antiguas costumbres como el consumo de carne, huevos o leche, que serán gradualmente sustituidos por nuevos alimentos.

No serán consumidas verduras, ni otras plantas similares que fueron creadas para equilibrar la biosfera, no para alimento. Asimismo desaparecerá todo signo de bebidas que no sean el agua, los zumos naturales de las frutas o los extractos de ciertas algas marinas.

Todo ello significará un cambio en el metabolismo de los seres, que iniciarán una nueva época en la que su organismo reciclará prácticamente la totalidad de lo que ingieran e irán decreciendo las necesidades de tipo fisiológico; la nueva alimentación, los procesos digestivos más livianos y los aportes energéticos exteriores tendrán un efecto directo sobre el tiempo de descanso de los seres, que será sensiblemente disminuido, de forma que solo será necesario un pequeño reposo a lo largo de la jornada diaria. La inversión de tendencia tras el abandono de las ciudades y el regreso al campo contribuirán a una mayor toma de conciencia de las criaturas hacia el cuidado y preservación de la naturaleza y sus frutos, así como de los animales, que dejarán de ser exterminados, consumidos y esclavizados. El concepto de agricultura también experimentará grandes cambios; del mismo modo, los procesos de siembra y recolección serán ejecutados por máquinas especializadas, sin que en ningún caso medie intervención humana alguna; ello conllevará la puesta a punto de un sistema radial de distribución, vía canales subterráneos que, de forma automática, y desde cada una de las áreas productivas dispensará insumos a las áreas de inspección y distribución para, posteriormente, ser enviadas por el mismo sistema a todos los núcleos habitacionales.

Todos los seres que pueblen entonces la esfera serán alimentados de la misma manera y desaparecerá la hambruna que asola a muchas comunidades, así que las necesidades básicas quedarán satisfechas, con lo que se alcanzará un nivel de sanidad ni siquiera soñado en estos tiempos. Los ejércitos de reconstrucción trabajarán en la habitabilidad de ciertas áreas desérticas y serán muchos los grupos de humanos que habrán de ser reubicados mientras dure el proceso. El control integral meteorológico y la concienciación por el medio ambiente, unido a la nueva tecnología provocará un cambio de actitud sin precedentes y marcará el inicio de una comunicación con las plantas. Sin embargo, será imprescindible proceder a una reeducación sobre ciertos conceptos básicos de lo que es Alimentación y llegar a comprender que la alimentación no está limitada exclusivamente a la ingestión de alimentos, sino que constituye en sí misma un proceso más complejo en el que cabría hablar con más propiedad de Nutrición; en este sentido, podríamos establecer el siguiente cuadro, como guía de mantenimiento de vuestros cuerpos físicos:

Nutrición Visual: Frecuencias visuales que os hacen vibrar de amor.
Nutrición Auditiva: Frecuencias de sonidos que os hacen sentiros bien.
Nutrición Táctil: Texturas que hacen aflorar las emociones más intensas.
Nutrición Gustativa: Alimentación por vía de ingestión oral.
Nutrición Olfativa: Olores que provocan sentimientos y actitudes.
Nutrición Energética: Energías canalizadas por el sol y que entran por el pecho.
Nutrición Espiritual: Reconocimiento de valores trascendentes en la vida.

En este sentido, es importante que reflexionéis sobre el efecto que la imaginación ejerce sobre los órganos digestivos y que resulta perfectamente posible iniciar una digestión con el solo hecho de imaginar mentalmente un determinado alimento, sentir su olor, escuchar el crepitar de su fritura, o verlo desde lejos.


















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LA MEDICINA DEL MAÑANA

La asunción de nuevos hábitos de orden, de trabajo y de alimentación conllevará un importante ajuste armónico de los cuerpos físicos que hará prácticamente innecesaria la intermediación de los actualmente denominados médicos, una figura que desaparecerá con el tiempo.

Los actuales avances de la genética y de la física nuclear desembocarán en una primera etapa en el conocimiento de las leyes que rigen los movimientos y la orientación espacial de las partículas elementales de las que se compone la materia; en tanto en cuanto el desequilibrio de estas partículas es justamente lo que provoca la mayoría de trastornos y enfermedades orgánicas y funcionales, y os encontraréis con que una simple reprogramación y/o alineación será suficiente como para restaurar la estabilidad perdida y, por ende, para devolver al organismo su configuración más saludable. De este modo, será posible detener el cáncer, hacer crecer un miembro amputado o devolver la sanidad mental.

Desaparecerá la farmacología y con ella los tratamientos agresivos y también los inofensivos, que serán sustituidos gradualmente por un cambio en la alimentación. Asimismo, el giro de orientación hacia el desarrollo de los valores humanos significará una mayor armonización, tanto física como mental, entre los tres cuerpos de las criaturas, que desembocará necesariamente en un estado de plenitud y felicidad desconocido por las humanidades precedentes.

Con el advenimiento del conocimiento universal, cada ser se convertirá en su propio regulador biológico y ejercitará los mecanismos necesarios para compensar los desequilibrios que se produzcan en su propio organismo; de alguna manera, se hará realidad aquél viejo adagio de que el mejor médico de uno mismo será uno mismo.

La satisfacción de las necesidades inmediatas significará –en la misma medida- la reducción y/o desaparición de ciertos traumas psicológicos y conductuales que habitualmente conducen a desequilibrios que provocan enfermedades, todavía incurables; por otro lado, la convivencia en el marco de la paz, el ejercicio de nuevas actitudes y la toma de conciencia para el cuidado de la naturaleza y la preservación del medio ambiente provocarán una elevación en los seres, acompañada de una subida del tono vibracional y una pérdida de densidad, lo cual implicará un estado más liviano, un despertar a la luz y, en definitiva, una mayor longevidad, sin grandes alteraciones.

La estabilidad en la frecuencia y orientación de las partículas que componen los tres cuerpos materiales, eliminará el llamado envejecimiento celular y facilitará la regeneración de los tejidos atómicos y moleculares, favoreciendo su reciclado periódico y su ajuste permanente, de forma automática.

Desde esa perspectiva, los seres del futuro completarán su desarrollo físico alrededor de los quince años y su organismo apenas experimentará cambio alguno hasta el momento de fenecer.

Como consecuencia, nos encontraremos con que se regularizarán ciertos aspectos físicos, orgánicos y funcionales relacionados con la nueva situación; el control sobre la estructura básica, sobre la inercia y la gravedad, afectará a la configuración antropomórfica de los seres, que tenderán hacia una uniformidad en su estatura, volumen, peso, etc. a la vez que se pierden para siempre ciertas costumbres ancestrales que, en realidad, ralentizaban el progreso en la salud y el estado de ánimo.

Sin embargo, y a pesar del aumento de la esperanza de “vida” cada ser continuará participando de los ciclos existenciales vigentes en los mundos del tiempo y del espacio; es decir, seguirá “naciendo” y “muriendo” de forma concurrente, aunque cada vez de manera más espaciada, hasta la desaparición total de su densidad material.

Bajo esas circunstancias, la desaparición en un plano físico se asumirá de forma voluntaria, una vez se hayan cumplido todos los objetivos previstos por cada ser para esa existencia y sin que se produzca necesariamente un empeoramiento de las condiciones físicas existenciales; mas bien, por el contrario, será habitual que los tránsitos hacia otros planos se lleven a cabo desde una situación de plenitud en la materia.

En definitiva, la medicina del futuro será la medicina del viento y del mar, del amor a las criaturas menos evolucionadas y las plantas, de los olores y los colores, de los sentimientos y del amor humano y divino, la medicina del cultivo de la felicidad, del acercamiento al cosmos, de la percepción de Dios y de la paz.

La ausencia de temor ante lo desconocido, la pérdida del sentimiento de culpabilidad, de sentirse amenazados por las corrientes religiosas, de pensamiento o de tipo ético y moral, la unificación ideológica ante una cultura universal hará más libre a esa humanidad que, de ese modo, iniciará su “vuelo” a las estrellas. Y todos podrán ver los efectos benéficos del amor, de la paz y de la belleza desde el espíritu hasta el cuerpo físico. Y todos llegarán a entender la presencia de Dios, del Ser Supremo, del Absoluto. Y todos los seres se alinearán en una única dirección y destino.

Es pues tiempo de esperanza, el futuro es brillante para Nungimecha, y lo es porque será un futuro en la luz, para toda la humanidad.

Angel Luis Fernández.

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